Igual he ido muy rápido a titular como turbio algún evento de DC, ya que de por sí es una compañía famosa por sus momentos oscuros: Kyle y la nevera, Speedy (Red Arrow) y sus adicciones... DC no está exenta de historias controversiales.
Sin embargo, en 2004 llegaría a las estanterías Crisis de Identidad. No me gusta la idea tan solo de señalar el lado oscuro de esta historia, ya que es una gran reflexión sobre el heroísmo y sus limitaciones, pero este cómic tiene realmente momentos que acaparan el trasfondo filosófico de la obra. Porque si bien nos hayamos ante una gran narrativa, también nos encontramos ante una novela gráfica con tantos momentos impactantes que nos hacen olvidar la trama principal para llevarnos a momentos que desencajarán la mandíbula de más de uno.
A partir de aquí, entro en terreno de SPOILERS (que no desvelarán el misterio principal de trama pero si algún punto importante de esta), así que si estás pensando en leer esta magnífica obra (y más ahora con esta interesante recopilación que ha hecho Panini en España) mejor no sigas con la lectura.
El lado oscuro de la justicia.
Si ya de por sí es cuestionable el acto de los justicieros que conocemos como superhéroes en el papel, dado que toman la justicia por su mano erigiéndose como juez, jurado y verdugo de los criminales, ¿qué pasa cuándo han de decidir qué hacer con un villano que llega a cometer uno de los actos más atroces que se pueden llevar a cabo?
La historia inicia con la muerte de la mujer del Hombre Elástico, Sue Dibny, lo cuál inicia una serie de catastróficos sucesos que nos irán revelando secretos oscuros sobre decisiones mal tomadas. Y es que en busca del asesino, los miembros de la Liga de la Justicia recordarán un crimen atroz llevado a cabo por el Doctor Luz. Este, aprovechando la ausencia de los héroes, entraría al cuartel general de estos. Y lo que no esperaba, era encontrarse con la mujer de uno de sus rivales: Sue Dibny. Decidido a hacer sufrir a los miembros del equipo superheroico, El villano llevaría a cabo una violación contra la mujer junto con el poder de la información robada en el satélite donde residen los cuarteles generales de la JLA.

Y aquí, es dónde se inicia todo el conflicto de esta historia. Cuándo Ralph Dibny, dolido por la muerte de su mujer, decide acusar a Arthur Light de la muerte de esta, salen a la luz las duras decisiones tomadas por los miembros de la Liga en aquel momento: lobotomizar al asaltante para arrebatarle tanto el recuerdo del crimen, como de ese lado salvaje de su personalidad que hizo que para vengarse de los héroes, llevara a cabo tan vil acto. Y es Zatanna quién con su magia emprende con el fin del Doctor Luz que ellos conocían. Acabando con el libre albedrío de este y convirtiéndolo, en un audaz movimiento de retrocontinuidad por parte del escritor, en el inútil que luego aparecería en las páginas de los Jóvenes Titanes tan a menudo.
Tras convertir al violador en un pelele, lejos de acabar con toda esta locura... llega el mismísimo Batman, quién ante el conocimiento de la gesta de sus compañeros, enfurece. Lo cuál no hace que mejore la deriva de la situación, así que los miembros allí presentes (capitaneados por Oliver Queen/Flecha Verde/Green Arrow) deciden que lo mejor es hacer olvidar al caballero oscuro lo allí acontecido... y borrándole la memoria en un acto todavía más oscuro que el anterior.
La controversia de una dificil decisión.
Es difícil ante un acto tal como la violación saber como te vas a posicionar. Ni el sistema judicial actual sabe como proceder con dichos casos, ya que si se emprende la búsqueda de una rehabilitación del criminal, corres el peligro de que destruya varias vidas más para siempre. Y si es difícil para gente que estudia y se prepara ante ello (magistrados, criminólogos y cuerpos de seguridad), ¿por qué iba a ser fácil para un grupo de personas que deciden ponerse una máscara y actuar bajo su propio criterio? Esta cuestión es la que nos va a explicar durante siete números Crisis de Identidad. Y es que, cuándo el fantasma vuelve a aparecer, los pecados pesan sobre nuestros héroes.
La novela nos explica como no todo es blanco o negro, pero como el gris puede ir tornándose oscuro... Ya que, para ironía de todos, cuándo se descubra que no fue el Doctor Luz el asesino de Sue Dibny, entenderemos como la sombra de la paranoia de Ralph Dibny y el resto de miembros participes de la agresión es un reflejo de la culpabilidad y el como saben que moralmente cometieron un acto cuestionable. Como espectadores podemos estar a favor o en contra, pero el libro nos deja claro que no era una decisión fácil y que hasta en las viñetas de superheroes hay limites que duelen.
Pero, de toda esta historia no salen tan solo malparados Ralph Dibny, Flecha Verde, Zatanna o los fallecidos (aunque no en aquel momento) Barry Allen y Hal Jordan. Y es que, nos hacen entender que tanto un icono tan potente como es el hombre de acero, el mismisimo Superman, no siempre puede ser el estandarte de la moral del que todos puedan aprender. Y es que... si el hombre que todo lo oye no emite juicio... ¿quizás haya decidido mirar a otro lado y no juzgar a sus amigos?.
Conclusión.
Estamos ante una historia que revisa la moral de los personajes. Renueva la manera de contar historias poniendo en entredicho a los héroes, decidiendo como actuar ante un acto tan cruel y deleznable como puede ser una violación. Nos los muestra como lo que son: personas con sentimientos, falibles... en definitiva: humanos. Y como nuestros vínculos son, a la vez, nuestra mayor debilidad y fortaleza.
Durante los siete números que componen el crossover encontraremos también historias que serían relevantes en un futuro para personajes como Robin (en este caso, la versión del personaje encarnada por Tim Drake), el Espectro o el propio Ralph Dibny. Una lectura muy recomendada, ya que considero que fué una de las obras maestras que trajo DC durante los inicios de este siglo XXI.
No quiero cerrar el artículo sin destacar el enorme trabajo del dibujante Rags Morales. Aunque sea respondiendo a la guia del guionista de la obra, Brad Meltzer, Morales lleva a cabo un trabajo sublime. La escena del crimen de Doctor Luz es fría gracias a su increíble dibujo, sin mostrar más de lo necesario. Pero es que, además, durante el número tres tenemos un encuentro entre la JLA y Deathstroke que te dejará sin aliento con lo bien narrado visualmente que está.

Y hasta aquí el primer artículo de El Mito de la linterna. No os vayáis sin apagar la vuestra para poder dormir tranquilos. ¡Saludos!
💬 Comentarios
Los comentarios están gestionados por Disqus (cookies de terceros).